Vibran 60, 000 almas con The Rolling Stones

The Rolling Stones ofreció un emblemático concierto en el Foro Sol ante un lleno total. Los británicos arrancaron después de las 21:00 horas con un video que mostraba lo mejor del país, la bandera de México; sustituyó el águila y el nopal por una lengua y un mensaje de “Bienvenidos México” antes de comenzar su espectáculo.

Vestido de negro con chaqueta roja, Mick Jagger encabezó la bienvenida con sus peculiares bailes, de un lado a otro, con el tema “Sart me up”. “Buenas noches. ¿Están todos listos?”, preguntó el vocalista a su público que se mantuvo energético desde la primera canción. Bastaba un movimiento circular de cadera de Mick Jagger para enloquecer a la audiencia. El británico, en la segunda canción, se quitó el saco para hacer de “Its only rock’n’ roll (but I like it)” una fiesta llena de rock.

Keith Richards, Ronni Wood, Mick Jagger y Charlie Watts se colaron inmediatamente en el nervio óptico y llegaron al torrente sanguíneo que irrigó todos los órganos con el cabrón placer que produce atestiguar el momento de 10 años/plomo de espera.

Le siguió el emblemático It’s only rock ‘n roll (but l like it). El nuevo atisbo de Mick: “Hola güey”. El cuarteto inglés se ve feliz pero palidece ante el fervor que les profesa el público.

Con Tumbling dice, Mick comienza a patearse el escenario de derecha a izquierda. De nueva cuenta Mick dice: “Hace 10 años que no veníamos a México, un chingo de años. Antes tomábamos tequila ahora tomamos mezcal”, con lo cual puso loquito/loquito/loquito al público. Inmediatamente Sus Satánicas Majestades sueltan lOut of control, con acompañamiento de Mick en la armónica.

Street fighting man, la rola que los mexicanos eligieron para que Los Stones la tocaron sonó macizo, aunque fue poca coreadas, eso sí los gritos de “esos güeyes son mis novios” y “los amo” se escurrieron por el inmueble.

El delirio continuó con Wild horses, algunos sacaron sus teléfonos celulares y marcaron: “Escucha esta rola”.

Con Paint in black se vivió exactamente el mejor momento del concierto, un cabrón sentimiento no catalogado en la sique humana inundó el Foro Sol. Teléfonos y gargantas a todo lo alto.

Después de la experiencia espiritual llegó la cadencia de la rola Honky tonk woman, con lo que todos se pusieron a caderear riquísimo, algo de lo más granado de Los Stones. El ánimo no decrecía.

Mick volvió a interpelar al público: “La estamos pasando bien en México… Sean Penn vino al hotel y quería entrevistarme pero me le escapé”.

Después presentó a sus músicos y después al resto de la banda: Ronnie, Charlie y Keith palmas a lo alto y vítores increíbles, la mayor para éste último. Quien queda solo con su guitarra. Bluuuues con You got the silver.

Sigue Before they make me run pero ahora Keith se hace acompañar de Ronnie y Charlie, además de un par de coristas.

El gozo stoniano prosiguió con Midnight rambler, un temita acá, con el sello musical surcado en los últimos 50 años donde hubo lugar para el lucimiento personal en cada uno de los instrumentos y Mick en la armónica y unos pasitos de … baile.

Luego Mick, como un director de orquesta, se puso a dirigir al público del Foro Sol con grititos guturales y pedazos de canciones, al tiempo que los guitarrazos, batacazos lo secundaban/acompañaban.

Después de la deconstrucción musical Mick destacó que visitaron el Zócalo Capitalino, las pirámides en Teotihuacan, “pero lo mejor fue ir a las luchas aunque nadie se quiso subir al ring”, dijo Jagger mientras Watts y Richards saludaban a su público. Jagger cedió el micrófono a Richards para que cantara “You got the silver” y “Before they make me run”, para después dar una cátedra de cómo desenvolverse en el escenario con “ Midnight rambler”, con tonos no tan altos como en el pasado pero con la misma afinación de siempre, al tiempo que se quitaba la ropa para quedarse en camiseta mientras miles de personas se quedaban en playera al ritmo disco de “I miss you”, Jagger les aplaudia y les decía, “ustedes son chidos” y ondeaba la bandera de México.

El cobijo para las maltrechas almas llegó con Gimme shelter, el éxtasis se hizo tangible en la dermis y epidermis… La voz de Mick y su corista se coló por todos los poros de la piel lúbricamente/cachondamente

La némesis llegó con Jumping Jack Flash, trenzada con Sympathy for the devil y Brown sugar, que en opinión de Mick: “Qué noche tan brutal”.

Los Stones se despidieron pero salieron y se rifaron con dos temas más: You can’t always get what you want y su rolita más famosa I can’t get no satisfaction.

El Sol ya dormía en China, en su nadir y Los Stones llegaron a su cenit. Dejando un sentimiento de que cuando se acaba de escucharlos no hay retorno y lo que es peor ni deseo de retornar.

El próximo jueves será el segundo concierto de Sus Satánicas Majestades en la Ciudad de México y el 25 de marzo darán su último concierto en Latinoamérica nada menos que en La Habana, Cuba, gratis.