No Joy es un proyecto musical de origen canadiense de shoegaze y noise pop, formado en el 2009 por Jasamine White-Gluz y Laura Lloyd. Su sonido es una reminiscencia del estallido de grupos legendarios como My Bloody Valentine y Slowdive; bandas que originaron el gusto por la distorsión del tañido de las guitarras obstinadas de finales de los ochenta y principios de los noventa.
No Joy pertenece a esa textura unívoca de una guitarra detonante al frente y la profunda impresión de que observar el cabello cubriendo el rostro de los ejecutantes es mucho más interesante que enfrentarse a la rutinaria realidad. Inmersos en la motivación oscura del sentimiento que descarta desde cualquier punto la madurez amorosa; porque todos sufrimos de amor y la oscuridad del ruido preciso y pertinente, es la mejor forma de rescindirlo.
El nombre del grupo podríamos re-interpretarlo como la carencia del sentido de la felicidad. No Joy pertenece al estilo de la fogosidad del mundo adverso. Inmediatamente después de formarse firmaron contrato con el sello independiente de Brooklyn, NY, Mexican Summer, discográfica que se distingue por el deseo impropio de apoyar a artistas que prefieren hacer uso de la guitarra como su juguete predilecto. Como ejemplo mencionamos a Beaches, Quilt, The Alps, The Mantles, entre otros. No Joy ha compartido escenario con excelentes resultados con la banda californiana de surf-rock Best Coast.
Las creadoras del estilo del grupo se sienten afortunadas porque han tenido la libertad de maquinar su arte al incorporar laptops personales y aparatos de adquisición casera para crear su música. Se declaran admiradoras de los Raveonettes; escuchamos claramente su influencia, y como ejemplo basta su segundo EP de 12” de nombre Pastel and Pass Out, en donde las voces se mezclan de manera lejana para dar paso a la deformación de una guitarra quejumbrosa y un bajo mesurado y seductor.
Hace unas semanas se presentaron en San Diego en el Soda Bar ante un público poco ostentoso y adicto a la estridencia, esperando el inicio de una avalancha de guitarras incendiarias a la orden de la suprema diosa de los estruendos.
Parte del performance de No Joy, versa en la manera poco diligente en la que los músicos se abstraen de quienes los observan, seguros y tímidos a la vez, de que el público conoce bien las reglas del show, pisando constantemente los pedales para clavarnos su aguijón eléctrico, mientras que nosotros observamos y movemos el cuerpo en ritmo de aceptación.
El grupo de apertura fue Heavy Hawaii, una banda oriunda de la ciudad de San Diego, Ca. Sus canciones están cargadas de una gran influencia de la costa, con recuerdos de los Beach Boys y canciones pegajosas en la ruta playera.
La música de No Joy no es precisamente lo que predican con su nombre, porque sus guitarras de sonidos recios y afortunados provocan cierta felicidad en el espíritu para quienes aún consideramos liberar los caprichos del lado oscuro del corazón, y ellas tienen una manera plausible de provocarlo.
Texto y fotos de Rocío Flores / https://www.flickr.com/photos/rocio_flores/