Como siempre, hago la pregunta obligada: ¿era necesario otro remake de una película clásica? Cierto, la original Poltergeist, de 1982, se puede considerar un producto de su época con una estética y ejecución muy distinta al moderno cine de terror.
Pero en fin, el caso es que Poltergeist es la nueva versión de la ya mencionada clásica ochentera, y nos llega por cortesía del aclamado productor Sam Raimi.
La historia nos muestra a la familia Bowen, integrada por la madre Amy (Rosemarie DeWitt), el padre Eric (Sam Rockwell), y sus tres hijos Kendra (Saxon Sharbino), Griffin (Kyle Catlett) y la pequeña Madison (Kennedi Clements), quienes después de un inconveniente económico se mudan a un nuevo vecindario. Todo parece normal hasta que comienzan a percibir en el interior de su casa la presencia de fantasmas, al principio los conciben como apariciones curiosas porque simplemente parecen emitir ligeras descargas eléctricas, lo cual divierte a los pequeños. No obstante, todo cambia en el momento en el que esas inocentes acciones se vuelven agresivas y comienza toda la familia a sumergirse en una espiral de terror que los orillará a pedir auxilio a un grupo de expertos en lo paranormal.
Quienes aprecien de la versión original de 1982, mejor absténganse de ver este remake. El joven director Gil Kenann no aporta nada nuevo, ni sobresaliente a la trama, y sus adiciones son sólo torpes instancias de los más cansados clichés del cine de terror (¿Qué fue ese ruido? Voy a investigar… ¡Oh!, es sólo una ardilla). Sin embargo, habiendo dicho eso, debo admitir que en los momentos donde conserva la trama original, Kenann realiza una decente labor creando buena atmósfera, hasta llegar a la famosa conclusión que, con un par de excepciones (como un innecesario y arbitrario sacrificio de último momento) es igual a la original.
Y hablando de alteraciones, encontré curiosa la adición de una dura situación económica que desestabiliza la armonía de los Bowen, la cual entorpece el flujo entre los integrantes de la familia con conflictos innecesarios y en ocasiones fuera de lugar, algo muy distinto a la entrega original, donde la relación era dinámica y agradable, lo que convertía a los protagonistas en personas mas empáticas con el público. Supongo que los productores quisieron parecer más actuales al mostrar un poco de disfuncionalidad , pero creo que no encontraron el tono apropiado para hacerlo.
El elenco en general realiza un trabajo decente, acompañados por un par de talentosos actores de reparto, como Jane Adams, y Jared Harris, este último como una especie de padre Merrin chacotero; pero sus papeles terminan siendo tan simplones y obvios que no les deja mucho espacio para ejercitar su talento.
Entonces, que quede claro: Poltergeist es una mediocre e innecesaria película de terror, con buena atmósfera y una interesante historia, pero saboteada por los consabidos clichés del género y por su ligereza general. Mi recomendación sería definitivamente ver la original, pero dentro de todo puedo darle crédito a esta nueva versión por haber conservado algunos de los elementos más importantes de la trama y por reconocer sus puntos más fuertes. Aun con esto, sigue siendo una muy mala copia.
Por Cuauhtémoc Ruelas
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