10 recomendaciones de discos recién salidos en febrero

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Los críticos de METRÓPOLI hacen un repaso a los álbumes más valorados de febrero: Biznaga, Exquirla y Shampa, entre otros, son los autores.

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BiznagaSentido del espectáculo (*****). Ya en su debut, Biznaga EP (2013), este cuarteto madrileño-malagueño se mostraba destinado a convertirse en el más lúcido y furioso heredero actual de los mejores grupos de la historia del punk español. En todos sus discos su discurso es el mismo: adoptan formas del punk clásico de 1977 para reflexionar a tumba abierta sobre el espíritu de los tiempos. Todas las canciones de Sentido del espectáculo dan miedo de lo convulsamente perfectas que son.

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RosalíaLos Ángeles (**** y media). A Rosalía Vila le han intentado meter en el saco del trap, en el del hip hop y en el del indie, pero ella se siente flamenca. Esta barcelonesa de 23 años representa todo a lo que puede aspirar la renovación del cante jondo en los próximos años. Un conjunto de canciones recuperadas de la tradición popular, construido sobre su prodigiosa voz (que es suave y retadora a la vez, que encoge el alma y ensancha la mirada) y la guitarra flamenca a cargo de Refree (que añade efectos sonoros), propone una gama de colores tan diversa como fascinante. Hay dos obras maestras: Si tú supieras compañero y Catalina, donde ambos consiguen proyectar ese respeto por una cultura ancestral y anónima, la del flamenco, y añadir el espíritu punk y transgresor que el productor (apasionado del hardcore y del rock acelerado) tenía en mente.

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Sampha ProgressYoung (**** y media). Sin duda, la voz de Sampha Sisay (Morden, Inglaterra, 1988) es de las que dejan huella. Escuchar a Sampha es como sentir el eco interior de nuestra propia debilidad: si hay cantantes que ayudan a que nos sintamos invencibles, o irremediablemente enamorados, él refuerza la impresión de que somos efímeros pero luminosos, de que la vida es un trámite por el que merece la pena pasar. Es una sinfonía de bajos y arpegios, de crujidos y melismas, en la que Sampha se desliza como un espíritu brillante. Es muy tentador decir aquello de que Sampha es el nuevo James Blake, la nueva figura central del soul melancólico y digitalizado. La lógica es implacable: surgieron de la misma escena, casi al mismo tiempo. A Sampha le ha costado más llegar al álbum de debut, pero una vez cumplida su misión, el resultado es evidente: ya nunca más será un acompañante de las estrellas, sino una estrella por derecho propio.

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ExquirlaPara quienes aún viven (****). En apenas dos años, Francisco Contreras (Niño de Elche) se ha consolidado como la voz más relevante, feroz, valiente y prestigiosa de la música española contemporánea. Prolífico también en creatividad y promiscuo en sus colaboraciones, ha gestado el grupo Exquirla junto a los cuatro componentes de Toundra, banda madrileña de intenso rock instrumental. Para quienes aún viven es justo lo que se esperaba de la colisión entre esos dos indomables mundos creativos. Contreras, siempre proclive a hacer suyos textos ajenos, sigue la tónica iniciada en su aclamado Voces del extremo (2015). Entonces, y en compañía de músicos del grupo sevillano Pony Bravo, musicaba a escritores contemporáneos de la denominada Poesía de la Conciencia, entre los que figuraba Enrique Falcón (Valencia, 1968). Todas las letras de este álbum están tomadas de su obra La marcha de los 150.000.000, un libro de poemas escritos entre 1994 y 2009 y muy enraizados en la Teología de la Liberación y la crítica al capitalismo y el militarismo. Parte de la virtud de Exquirla a la hora de adaptarlos es que inicialmente estaban escritos en forma de salmos, de los que Contreras se apropia y lanza a medio camino entre el quejío flamenco y el alarido hardcore. A veces, y conscientemente, esas palabras son ahogadas entre la tormenta sónica que emana de Toundra, algo también propiciado por la producción del siempre hábil Santi García. Con estructuras dinámicas y épicas tomadas del post rock con un cierto deje progresivo, crean todo un argumento emocional para este proyecto que fue cocinado a fuego lento y desemboca en un estado de combustión permanente a lo largo de sus ocho temas. Desde el inicio con la voz del propio Falcón recitando Canción de E hasta el doble cataclismo final con las aterradoras Un hombre y Europa muda, la experiencia de escuchar esta obra extenúa y subleva. El testimonio disidente y rabiosamente humanista de un tiempo salvaje que, epifanía final, Falcón ya estaba plasmando hace 20años.

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Cala VentoFruto Panorama (****). Joan Delgado y Aleix Turon debutaron hace menos de un año con un álbum apadrinado por Eric Fuentes (The Unfinished Sympathy) que les sacó prácticamente de la nada y les hizo irrumpir con fuerza en nuestra escena independiente. Fruto Panorama, dicen ellos, incluye 11 canciones que hablan de lo que ha pasado gracias a la publicación de su primer disco. Lo que no mencionan es que, además, muestra una evolución sonora y lírica más que sugestiva. Si al principio parecían unos Nueva Vulcano adaptados al formato guitarra-batería (pensemos en grupos como No Age o Japandroids), ahora juegan más con las dinámicas y las estructuras. Los vibrantes textos ayudan a captar la urgencia del momento, una montaña rusa emocional por la que discurren recuerdos de primeras musas, reflexiones sobre el proceso creativo y la vida en la carretera, subidones románticos o boletos a listillos de la industria.

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Anntona, Internacional (****). Manuel Sánchez, Anntona para la cosa artística, toca la guitarra en Los Punsetes, pero ha montado en paralelo su particular carrera en solitario. Su tercer álbum, producido por Sebastián Litmanovich (de Cineplexx y Papaya), sublima lo que apuntaban En la cama con Anntona (2009) y Grandes males, remedios regulares (2011). Es decir, un pop omnívoro que se arrima con igual sinvergonzonería a la canción melódica, la bossa nova (Mi pequeño pene y yo) o los ritmos sintéticos (Mi patria en mis gayumbos, desde ya, uno de los jitazos del año). Lo mejor, unas descacharrantes letras plagadas de un humor entre lo descreído y lo surrealista. Genio y figura. 

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KreatorGods of Violence (****). Se acabaron los días de vino y rosas. Si el thrash metal vuelve a las andadas es que algo va mal en este mundo gobernado por un punky y donde la nueva política sigue escuchando a Sabina. La rabia de Kreator, como la de Megadeth o Sodom, incluso de Metallica, surge de la frustración de volver a mirar el futuro en el fondo de un mini de alcohol barato. Sólo así se entiende el resurgir de bandas como la de los reyes alemanes del rock más extremo. Da igual que lleven 30 años y con éste 14 discos atronando al personal, en 2017 vuelven a ser cabeza de cartel con sus canciones tremebundas, el doble bombo imparable y guitarras que te pasan por encima sin piedad. Como siempre, con perfección germánica. Y también como siempre, la sociedad bienpensante prefiere hacer oídos sordos. Mejor que pregunten a sus hijos.

9

Las Odio, Futuras esposas (****). La actitud punk siempre se basó en el DIY: hazlo tú mismo y deja de quejarte. Eso es exactamente lo que representan Las Odio, cuatro chicas de Madrid muy activas en los últimos años en proyectos musicales (Dúo Divergente, Las Cruces, Agnes) y plataformas de agitación (el colectivo feminista Sisterhood) que prefieren currárselo y sacar adelante una banda en lugar de gastar el tiempo criticando el machismo en el indie. Este disco tiene todo lo que se puede pedir a un debut: es adictivo y esconde un montón de sorpresas, ya sea por las letras (que van de las bromas cafre en plan Los Punsetes a una visión más naif, siempre con ironía, humor negro y realismo) o por los ritmos, en los que coquetean con el rock, la ola siniestra y el pop acelerado. Creadoras del infraundergraun, hijas del riot girrrl, hermanas de Vivian Girls y parientes lejanas de Marisol, ellas son el nuevo icono madrileño.

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Dois, Está bien (****). Los gallegos Dois son Óscar Raña (guitarra y voz), Guillermo Portas (bajo) y Jose Fran Novoa (batería), su media de edad es de 27 años y proceden de otros grupos del underground vigués, pero aquí han creado un sugestivo mundo propio, capaz de causar sensaciones indescriptibles. Parte de ello se debe a las letras en castellano y gallego de Raña, que parecen de libre asociación surrealista pero surgen con una peculiar técnica. Su sonido es reminiscente del más genuino indie anglosajón en baja fidelidad, con estructuras sorprendentes y guitarras gloriosas en la onda de grupos como Yo La Tengo o los primeros R.E.M., aderezados en varios temas por los coros de Marta González. Fascinante.

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Willis Drummond, Tábula Rasa (****). De las cenizas de Skunk (seis discos de ska-punk) surgió en el País Vasco-Francés en 2005 Willis Drummond. Abrazando el ideario del grunge de Seattle y la filosofía del háztelo-tu-mismo, escuela Fugazi, el grupo edita a lo largo de los años cinco rodajas (la del 2010, Zuzenokoak #2, es un directo) y se toman un descanso, del que resurgen cual ave Fénix ya mismo. En el grupo entra el ex Sexty-Sexers Joseba B. Lenoir, excelente guitarrista con discografía propia bajo su alias, y, con la ayuda de Burke Reid (productor de los australianos The Drones), entregan un contundente nuevo repertorio, dos instrumentales de 11. Entre los nueve que no lo son, AthabascaAholkua Ekiraino les ubican en un terreno más cercano al muro sónico del rock antipódico que al noise-grunge del que mamaron en sus inicios. Eso sí, igual de adictivos ahora que antes: no empiezan de cero

El Mundo